La Noche que la Luna Bajo

Una noche, la luna se canso de estar tan lejos. Asi que bajo del cielo por una escalera hecha de estrellas y toco mi ventana.

"Puedo pasar?" pregunto. Su voz sonaba como campanitas de viento.

"Claro," le dije, porque que mas le dices a la luna?

Era mas pequeña de lo que pensaba — como del tamaño de una pelota de playa — y brillaba tanto que todo mi cuarto se puso plateado. Lulu se desperto y movio la cola porque penso que ya era de mañana.

La luna se sento en mi cama y me dijo que se sentia sola alla arriba. "Las estrellas son bonitas," dijo, "pero solo brillan. Nunca hablan."

Entonces le mostre mis dibujos. Le gusto mucho el del mundo arcoiris. "Puedo ver ese lugar desde alla arriba," susurro. "Se ve aun mejor en tu dibujo."

Nos quedamos despiertas hablando de nubes (ella camina sobre ellas a veces), del sol (son amigos pero nunca se ven porque tienen horarios diferentes), y de por que el cielo es oscuro de noche ("Para que la gente me vea mejor," dijo orgullosa).

Cuando tuvo que irse, dejo un pedacito de luz de luna en mi almohada. Parecia una piedrita plateada. Todavia la tengo. Brilla cuando no puedo dormir.

"Ven a visitarme de nuevo," le dije.

"Cada luna llena," prometio. "Solo mira hacia arriba y saluda."

Y siempre lo hago.

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